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miércoles, 9 de marzo de 2016

KAISLA CUMPLE 2 AÑOS


   El próximo 15 de marzo es el 2º cumpleaños de Kaisla, nuestra "Frijolina", la hija de Henri y Mona. De algún modo ella es la madrina de toda esta actividad tejedora mía, que se inició con aquella mantita de bebé (en diciembre de 2013) y siguió con la 2ª manta más elaborada (qué atrevimiento... y cuántos errores).  Pero sé que fueron útiles, eso me alegra.



Primera mantita
Segunda mantita

   Desde entonces ha sido un no parar. Los cajones de esta Cómoda guardan un pequeño muestrario de las cositas que han ido saliendo de mis manos...  y espero que cada vez vayan siendo mejores y más útiles y bellas.


   Para celebrar, pues, este 2º aniversario he preparado unas cosillas para enviárselas a ese "frío" país de Finlandia. Cada vez menos frío, pues este año sus temperaturas de invierno no están en los -20º sino simplemente en torno a los 0º!!! Así que no sé si este regalo será muy utilizado o no.

   Como en el nacimiento de una hija algo tienen que ver los padres, he tejido:


* una suave bufanda para Mum, sobre cuyo fondo gris destacan unas alegres florecillas primaverales.






* para Dad, una vistosa corbata de artista, para que lo acompañe en sus conciertos de guitarra.


Y para Kaisla,
una sinuosa bufanda Serpentina




con la que, si se hacen amigas, podrá abrigarse durante bastantes años (¡mide 1,50 m de punta a rabo!)

Ahora sólo falta empaquetarlas y...
¡a volar!

¡Feliz cumple, Familia!


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viernes, 19 de febrero de 2016

FLORES DE OTOÑO II

Ay, como apuntaba antes se necesita constancia para ir construyendo punto a punto y vuelta a vuelta toda una espalda, 2 delanteros, 2 mangas y... todo lo que haga falta.

Por ello hay tejedoras que llevan adelante 2 o más proyectos a la vez, así descansan de uno y adelantan otro. En mi caso, si tengo entre manos una larga tarea, elijo intercalar otra más corta que me dé la alegría (o no) de verla terminada en un breve plazo.

Este fue el motivo que dio origen a la Bufanda de Alei

En realidad cuando comencé a tejer no pensaba en una bufanda, sino en hacer una muestra de punto tunecino para variar. Pero al ver el resultado pensé que era una lástima desperdiciar tiempo, trabajo, lana y aquel trozo, que iba siendo bonito y que acabaría en un cajón sin pena ni gloria.

Y allí empezó el viaje. Combinando varios restos de lanas (100% merino)

y avanzando como un tren rápido por sus raíles. Con una bufanda no hay problema de medidas: cuando crees que es lo suficientemente larga, cortas. Un buen remate de ganchillo todo alrededor y... se acabó.

¡A punto para regalo!